Organización ayuda a familias mexicanas reunirse después de décadas separadas

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Rachel Parker, WBHM

En una noche fría poco antes de Acción de Gracias, unas dos docenas de familias se reúnen en un espacio de eventos cerca de Birmingham, Ala.

En el salon, se palpa la anticipación. Voluntarios con camisetas azules preparan un buffet con pozole, ensaladas, gorditas y tartas, mientras hombres y mujeres decoran mesas con globos y flores.

Están emocionados y nerviosos, esperando reunirse con sus padres por primera vez en décadas.

“Es una emoción grandísima,” dijo María del Rocío Rodríguez.

Rodríguez vio a su madre por última vez en 1997, justo antes de dejar su hogar en Michoacán, México.

Emigró a Alabama con su esposo e hijo, buscando encontrar trabajo y ganar un salario más estable. Pero no se dio cuenta de que nunca regresaría a México y que sus padres no podrían visitarla en los Estados Unidos hasta 25 años después.

“Tu sabes las ganas de venirse para acá, teniendo que venirse por un futuro mejor, pero sacrifica uno mucho,” Rodriguez dijo.

Como la mayoría de gente en el grupo, la familia Rodríguez ha permanecido separada por restricciones en las fronteras y visas rechazadas.

Hasta hace poco, Rodríguez estaba indocumentada, lo que se traducía en que si visitaba a su familia en México, se arriesgaba a no poder volver a los Estados Unidos. Incluso ahora, con un permiso de trabajo y un caso de inmigración pendiente, Rodríguez sigue sin tener permiso para salir y volver a entrar en los EE. UU.

Su madre, Elitania Téllez Maldonado, intentó visitar a Rodríguez durante estos años, pero dijo que sus solicitudes de una visa de turismo desde México fueron rechazadas en tres ocasiones.

“No sé por qué,” Téllez dijo. “Lloré mucho porque no me la dieron. Sentí mucha frustración.”

Elitania Tellez Maldonado y Camilo Rodriguez Mares esperan en el bus después de llegar a Birmingham desde Michoacan, Mexico. Mary Scott Hodgin/WBHM

Muchos inmigrantes encuentran la misma experiencia, según Mónica Black, la coordinadora de comunicaciones del Alabama Coalition for Immigrant Justice (ACIJ), la ONG que organiza el evento.

“Hay gente que la ha solicitado siete veces y han sido rechazados,” dijo Black.

Para conseguir una visa de turismo para entrar en los Estados Unidos, los ciudadanos de México deben mostrar vínculos con México, como un contrato de trabajo o una hipoteca, para convencer a las autoridades de inmigración estadounidenses de que planean regresar a su país después del viaje. También necesitan demostrar que tienen suficiente dinero para cubrir los costos del viaje.

Black dijo que su programa, Abrazando Nuestras Raíces, ayuda a agilizar el proceso y aumenta las probabilidades de que las visas sean aprobadas, porque los padres solicitan juntos como parte de una visita cultural.

Dirigido por empleados y voluntarios de ACIJ, el programa está disponible a padres mexicanos mayores de 60 años que no han visto a sus hijos que viven en los EE. UU. durante al menos 10 años. Las familias deben pagar los costos administrativos, las tarifas de solicitud y, si se aprueban las visas, los costos del viaje.

ACIJ trabaja con oficiales en México para ayudar a los padres con el papeleo y prepararlos para entrevistas.

Pero el proceso aún puede tardar.

Dependiendo de donde se solicita una visa de turismo individual, los ciudadanos mexicanos actualmente tienen que esperar hasta dos años o más para ser entrevistados, según la página web del Departamento de Estado de los Estados Unidos.

Los padres de Rodriguez esperaron incluso más tiempo.

Empezaron el proceso de solicitud con Abrazando Nuestras Raíces en 2019, antes de que la pandemia agregara un retraso inesperado de años.

Cuando finalmente se aprobaron sus visas en junio de 2022, la pareja se unió a otras dos docenas de padres para planificar un viaje largamente esperado a Alabama.

En noviembre, Telléz, de 73 años, y su esposo, Camilo Rodríguez Mares, de 75 años, organizaron para que una semi-camioneta los llevará unas cinco horas desde su pequeño pueblo en Zacapu, Michoacán, hasta el aeropuerto de la Ciudad de México.

La pareja abordó un avión por primera vez en sus vidas, voló al aeropuerto de Atlanta y abordó un autobús a Birmingham.

Unas horas después, llegaron al espacio del evento en una plaza comercial suburbana, cansados pero felices, gritando con el grupo “Sí se pudo!”

Uno por uno, los voluntarios ayudaron a los padres a salir del autobús y entrar al salón decorado, donde se reunieron con sus hijos en medio de emotivos aplausos, lágrimas y abrazos.

La familia Rodríguez Téllez se abrazan en su reunión en noviembre. Rachel Parker/WBHM

La celebración duró horas, con comida, música, baile y presentaciones.

“La finalidad de este programa es cruzar fronteras que lamentablemente nos han dividido por muchas décadas, y hacerlo como ellos se merecen,” Natividad Gonzalez, consultora de organización comunitaria de ACIJ, dijo al grupo. “Nuestras familias se merecerían tener la oportunidad cada una. Pero no todos la tenemos.”

Los padres que visitan este año son parte del segundo grupo que han venido a través del programa Abrazando Nuestras Raíces, que comenzó en 2018.

Los empleados de ACIJ están tratando de organizar más visitas y han estado corriendo la voz a través de publicaciones en las redes sociales y sesiones informativas en todo Alabama.

Ha resultado en una abrumadora cantidad de demanda.

A mediados de diciembre, casi 200 padres están esperando entrevistas de visa en México, 400 padres están registrados para comenzar el proceso de solicitud de visa en 2023 y al menos 600 familias están en una lista de espera para obtener más información y presentar una solicitud.

“Es un trabajo muy satisfactorio para nosotros y para todas las familias,” dijo Black. “Y vemos que es una necesidad que nuestra comunidad nos está pidiendo.”

Muchos inmigrantes mexicanos han vivido en Alabama durante décadas y han criado a sus hijos y nietos en el estado. Black dijo que quieren compartir esa vida con sus padres.

Las visitas duran de uno a dos meses y las familias permanecen juntas, absorbiendo cada minuto.

“Es algo que llevo dentro de mi corazón, de ver a mis hijos, de ver el convivido con ellos, de haber conocido tantas cosas de ellas por acá,” dijo Tellez.

“Y conocer a todos los bisnietos. Es maravillosa,” añadió Mares.

Desde que se reunió en noviembre, la familia Rodríguez Téllez ha ido a la playa a lo largo de la costa del golfo de Alabama. Asistieron a un juego de baloncesto de ligas menores entre el Birmingham Squadron contra los Capitanes de la Ciudad de México. Han disfrutado preparar comidas familiares y se han quedado despiertos hasta tarde viendo telenovelas juntos.

Y no pueden esperar a celebrar navidad juntos, por primera vez en un cuarto de siglo.

 

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